Cómo posicionarte en una entrevista de trabajo. La clave para quedar en la mente del reclutador

Al asistir a una entrevista de trabajo, la persona suele buscar todas las maneras de ser vista como “el mejor candidato”, cuando en realidad el enfoque debe ser hacia demostrar lo que la diferencia de los demás, que no es lo mismo. Ser el mejor no es garantía de que serás seleccionado, pero ofrecer un valor diferenciador frente a los demás, sí lo es.

Te explico un poco qué y por qué sucede esto en el proceso de selección: el entrevistador, al hacer una revisión de todos los candidatos evaluados, pudiera indicar cuál es mejor en conocimiento, cuál es mejor en liderazgo o incluso, en experiencia dentro determinado sector. Sin embargo, la selección no se realiza sobre la base de una sola de estas variables, sino del resultado de la combinación de todas ellas. Así, por ejemplo, tu podrás no ser quien mejor conocimiento tenga, pero sí quedar seleccionado ya que demostraste en la entrevista que podrás ofrecer un valor diferente, como resultado de cómo se combina tu conocimiento con tus habilidades, competencias y experiencia en el sector.

¿Esto significa que no tienes que ser mejor? No, esto significa que no tienes que ser el mejor en todo. Debes ser el candidato que, al hacer un balance de todas las variables, ofreces algo diferente, que te distingue de otros candidatos, y que encaja con lo que la empresa está buscando en ese momento.

Lo clave al final es saber posicionarte, ocupar un lugar distintivo en la mente del reclutador con respecto a los demás candidatos, lo cual implica:

  1. Identifica qué te hace único y diferente
  2. Cómo aquello que te diferencia, ofrece valor a la empresa
  3. De qué forma cubres los requisitos que exige la empresa

Veamos cada uno de estos aspectos:

1.- Identifica qué te hace único y diferente

No existen en el mundo dos personas iguales. Esto, no solo desde el punto de vista biológico sino desde el punto de vista social, cultural y experiencial. El comportamiento del ser humano es el resultado de cómo estos factores se combinan, y llevan a la persona a tomar decisiones de acción de una manera diferente con respecto a otra, bajo las mismas condiciones.

Para saber qué te hace único, es importante que revises tu historia y cómo tu educación, valores, cultura y experiencia laboral se han combinado bajo determinados contextos, llevándote a desarrollar competencias específicas en entornos particulares. Por ejemplo, no es lo mismo una persona que aprendió a trabajar en equipo en una empresa nacional en un mercado relativamente estable, a quien trabajó en equipo con colegas de otros países en un mercado inestable y de alta rotación de personal. Aquí, si bien la competencia de trabajo en equipo es importante, cobra mayor valor diferenciador cómo la desarrollaste. Es precisamente esto lo que hará que quedes en la mente del reclutador, pues, aunque domines dicha competencia igual que otros candidatos, el entorno en el que la aplicaste te añade una experiencia que agrega valor a la empresa.

2.- Cómo aquello que te diferencia, ofrece valor a la empresa

No ofreces valor si no cubres una necesidad. El hecho de diferenciarte de otros candidatos por tener algo que ellos no, difícilmente te posicionará si no le añade valor a la empresa. Por ejemplo (y siguiendo con la competencia de trabajo en equipo indicada anteriormente) el destacar cómo lograbas hacer equipo con personas en diferentes países frente a mercados muy inestables, no le añaden valor a una empresa nacional, de 20 empleados, sin expectativas de expansión, que, por el contrario, busque alguien conciliador que se alinee al equipo ya existente.

Pero si la empresa desea expandirse a nuevos mercados que desconoce, entonces tu experiencia sí agregará valor, ya que cubrirás una necesidad que va más allá de solo cumplir con la competencia, es cómo aplicarla y bajo qué contextos.

Lo anterior significa que debes conocer la necesidad de la empresa, e identificar cómo lo que te diferencia les agrega un valor que otros candidatos difícilmente puedan cubrir. Recuerda que tu experiencia es única, así que demuestra el resultado que puedes dar de la combinación de tus vivencias.

3.- De qué forma cubres los requisitos que exige la empresa

Ya identificaste qué te hace único y cómo agrega valor a la empresa, ahora debes relacionarlo con los requisitos del cargo.

A lo largo de la entrevista, el reclutador debe ir escuchando la información que le ofreces y casi simultáneamente, identificar cómo cubre, en mayor o menor medida, los requisitos mínimos necesarios para ocupar el cargo

Esta tarea no es tan sencilla, especialmente cuando el candidato se limita a contestar las preguntas sin establecer ningún enlace con dichos requerimientos, o lo que yo denomino “construir el puente”.

Establecer una conexión entre lo que hiciste en el pasado y cómo lo aplicarías en el futuro (haciendo referencia al requisito de la posición), es una manera de construir un puente entre tu pasado y lo que será tu futuro en esa empresa. Esta conexión que logres hacer en el discurso le facilitará al reclutador tener que hacerlo mentalmente mientras te escucha, toma notas y te hace nuevas preguntas; con lo cual hará que fluya con mucha más facilidad la entrevista, tornándose en una conversación muy grata para ambos.

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En tu próxima entrevista de trabajo, preocúpate menos por ser “el mejor” y ocúpate más en demostrar ese valor diferenciador que te hace único (dada tu experiencia en determinados contextos, tu historia, tus valores), que cubre una necesidad de la empresa y que está alineado a los requisitos del cargo. Narra tu historia, de dónde vienes y hacia dónde aspiras ir con ellos, aportando valor y aprendiendo.

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